Equipos Docentes de América Latina y el Caribe                                

BIBLIA, IGLESIA Y TEOLOGÍA

 


BIBLIA-   Un espacio de pedagogía liberadora aplicada a la lectura bíblica

Cuando Felipe se acercó,
oyó que el etíope leía el libro de Isaías;
entonces le preguntó:
¿Entiende usted lo que está leyendo?
El etíope le contestó: ¿Cómo lo voy a entender,
_si no hay quien me lo explique?
(Hch 8,30-31)

En la América Latina

Aunque resulta imposible precisar una fecha, los años sesenta del siglo XX son el marco histórico en el que se generó lo que luego cristalizaría en la región en un movimiento bíblico con características singulares. Dicho proceso fue, indudablemente, deudor del impresionante avance de las ciencias bíblicas, pero también de una apertura inédita por parte de la Iglesia Católica, que reconoció el valor de dichas investigaciones y métodos con la encíclica Divino Afflante Spíritu, de 1943. Uno de los resultados fue el redescubrimiento y, sobre todo, la reapropiación de la Biblia por parte de algunos sectores del laicado que asumieron sus derechos y responsabilidades luego de cientos de años de secuestro del texto sagrado por parte de clérigos y especialistas.1 La Biblia reveló, entonces, el carácter subversivo de sus textos, que se tornaron paradigmáticos en medio de luchas por la liberación. Fue frecuente en ese período recurrir al libro veterotestamentario del Exodo; la relectura de los profetas Isaías, Amós, Oseas, con su insistencia en la denuncia de situaciones de injusticia y explotación; el énfasis en el carácter revolucionario de Jesús de Nazaret y su perfil de profeta popular perseguido por el imperio romano y los poderosos de su tiempo, etc. Agotados y en crisis los catecismos como medios clásicos de instrucción, la Biblia se convirtió en pocos años en el texto por excelencia. Comenzó a ser analizado, reflexionado y celebrado por decenas de miles de delegados de la palabra, una forma de liderazgo laical nueva y ágil que en no pocas ocasiones unía en una sola persona el compromiso eclesial, social y político (muchos y muchas fueron al mismo tiempo promotores o animadores comunitarios, activistas, alfabetizadores).


A lo anterior se suma el surgimiento y evolución de lo que Michel Löwy denomina desde las ciencias sociales “cristianismo liberacionista”, concepto amplio que pretende caracterizar una corriente de pensamiento y acción con gran capacidad movilizadora que no se puede circunscribir al quehacer teológico (teologías de la liberación), pero tampoco al ámbito propiamente eclesial (comunidades eclesiales de base, iglesia popular, iglesia de los pobres). Los sobrepasa, y se inscribe más propiamente en la dimensión de la “mística revolucionaria” descrita por José Carlos Mariátegui.2


Un tercer elemento de la época, no menos importante, fue el desarrollo de la propuesta pedagógica de Paulo Freire, asumida muy al comienzo de los sesenta por militantes cristianos de diversas pastorales, comunidades de la Iglesia Luterana, y el Movimiento de Educación de Base en Brasil, con expreso patrocinio del episcopado católico de ese país, difundida luego en innumerables proyectos que subrayaban la importancia del proceso de concientización en la educación de los pueblos empobrecidos. Resulta significativo que en 1968 la Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano, reunida en Medellín, le otorgara categoría programática al indicar que “la paz, que no es mera ausencia de violencia, supone la instauración de un orden justo… y la concientización y organización de los sectores populares…”; “es necesaria la concientización en orden al cambio de estructuras;” “la Iglesia debe prestar una atención especial a las minorías activas (líderes sindicales y cooperativistas) que en los ambientes rural y obrero están realizando un importante trabajo de concientización.”3 Aunque en Freire se advierte con claridad una evolución en su concepto de concientización, sólo mencionaremos aquí el énfasis que se otorgaba en los procesos educativos populares a la toma de conciencia crítica sobre las situaciones vividas, más allá de la adquisición de habilidades de lectura y escritura, o la mera acumulación de conocimientos.


Paralelamente, en aquel período los sectores más dinámicos de la iglesia, tanto católicos como evangélicos, se alejaron de sus clásicas posiciones de superioridad, a partir de una revalorización del principio teológico de la encarnación; se ubicó el diálogo entre iguales como uno de los pilares fundamentales en las relaciones de esas iglesias con la sociedad. La consigna era dialogar: con las ciencias sociales, con los movimientos y partidos políticos progresistas, con las culturas originarias, con otras tradiciones religiosas. Esto implicaba, naturalmente, una vocación ecuménica inédita, que, entre otras derivaciones, llevó a los católicos a rescatar, ratificar y poner en práctica uno de los principios fundamentales del protestantismo: la interpretación comunitaria de la Escritura.


En la dinámica histórica de entrelazamiento de los fenómenos apuntados se hace evidente que el énfasis bíblico surgió como un aporte específico a un proceso mucho más vasto, y sólo se constituyó como movimiento, más o menos organizado y con identidad propia, con el paso de los años. Podemos decir que la LPB es su forma hermenéutica típica, el modo de leer la Biblia que lo caracteriza y distingue, a la vez, de otras corrientes de interpretación bíblica vigentes; además, es importante subrayar que no resulta sencillo separar dicho movimiento bíblico de otras dinámicas socioeclesiales, ya que nunca se concibió como fin en sí mismo y, como toda estructura viviente, padeció diversas transformaciones.4 Es necesario recordar no sólo la prolongada etapa martirial, con planes de exterminio sistemático de delegados de la palabra, sino también el proyecto restauracionista en la Iglesia Católica, que insiste enfáticamente en un retorno a los catecismos, garantizadores de un pensamiento indiferenciado y acrítico.5 A esto hay que agregar la revitalización de poderosas corrientes fundamentalistas, literalistas y neoconservadoras al interior de las iglesias evangélicas, las censuras de todo tipo contra biblistas profesionales, el control de la producción editorial, los cambios y los retrocesos de estrategias pastorales, las sospechas sobre las comunidades eclesiales de base, etc.


En atención a la evolución de la corriente bíblica liberadora, el Consejo Mundial de Iglesias alentó ya desde los años setenta su articulación desde una de sus estructuras, la Red Latinoamericana (REDLA). En 1984, reconocidos biblistas organizaron varios encuentros en Costa Rica y Brasil con el objetivo de planificar la organización de espacios para el intercambio de experiencias bíblicas populares. Un año después se celebraron dos seminarios en esos mismos países, con la participación de animadores populares y biblistas profesionales comprometidos; el tema fue “La Biblia y los movimientos populares”. Propusieron la implementación de un programa específico de formación bíblica, que tomó forma en 1987 con el nombre de Programa Común de Biblia, y que quedó bajo la responsabilidad del Centro Ecuménico de Estudios Bíblicos de Brasil (CEBI). Sucesivos cambios, además de la experiencia atesorada, derivaron en la consolidación de la Red Ecuménica Bíblica Latinoamericana y Caribeña (REBILAC) como instancia autónoma. Entre sus logros fundamentales se encuentra el haber fortalecido un entramado de personas, movimientos e instituciones, y haber facilitado espacios de encuentro y capacitación; entre estos últimos hay que destacar el Curso Intensivo de Biblia, que se desarrolló durante varios años en diferentes países con una duración de seis meses y la asesoría de connotados especialistas. En 1988 se lanzó la Revista de Interpretación Bíblica (RIBLA), un interesante proyecto editorial de raíz latinoamericana que cuenta en la actualidad con cincuentiséis números en sendas versiones en portugués y castellano, una estupenda guía para hacer un seguimiento de ejes temáticos que nutrieron al movimiento bíblico a lo largo de dos décadas.

Notas:

1—Existe una abundante bibliografía sobre el tema del cambio de paradigmas en la Iglesia Católica del siglo XX. Una muy buena síntesis sobre el particular se puede encontrar en Gustavo Morello: Cristianismo y revolución, Editorial EDUCC, Córdoba, Argentina, 2003, pp. 43-134.
2—“La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual…” Ver J.C. Mariátegui: “El hombre y el mito”, en Textos básicos, Fondo de Cultura Económica, México, 1995.
3—Ver Documentos de Medellín (Paz, ptos. 14 y 18; Información y concientización, 23; Grupos económico-sociales, 19.d). En el documento el concepto aparece seis veces, siempre relacionado con el cambio de estructuras injustas.


Para saber más

Iglesia de a pie: "El Papa a los movimientos populares: "Las tres T (tierra, techo y trabajo), ese grito de ustedes que hago mío"

El Papa a los movimientos populares: "Las tres T (tierra, techo y trabajo), ese grito de ustedes que hago mío"

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Sobre la lectura popular de la Biblia Titulo Orofino - CLACSO

El Método de la Lectura Popular de la Biblia y su fuerza transformadora - Arnaldo Zenteno S. J. Ceb Nicaragua.

Consejo Latinoamericano de Iglesias

La Lectura Popular de la Biblia y el compromiso social

Biblioteca para consulta y formación Bíblica- RIBLA-Indice General


IGLESIA(S)

caminando hacia el encuentro ecuménico y diverso

Jornada Mundial de Oración por la Casa Común

La mega minería no resuelve los problemas económicos de nuestros países, al contrario tiene efectos nocivos para las personas, las comunidades y la naturaleza. Esta es una de las conclusiones a las que llegaron los participantes en el III Encuentro de la Red Iglesias y Minería, realizado del 2 al 4 de septiembre en la capital colombiana y que reunió a 50 líderes religiosos de diversos países del mundo y que culminò con el siguiente manifiesto.

 
Declaración del III Encuentro de la Red Iglesias y Minería
 
Bogotá – Colombia
Septiembre 2016
“Un grito por la tierra perdida; un grito por la extracción de riquezas del suelo que, paradójicamente, no ha producido riqueza para las poblaciones locales que siguen siendo pobres; un grito de dolor en respuesta a la violencia, a las amenazas y la corrupción; un grito de indignación y de apoyo por las violaciones de los derechos humanos, discreta o descaradamente pisoteados…”. (Papa Francisco al encuentro de comunidades afectadas por la minería, julio 2015).
 
.Quienes conformamos la Red Iglesias y Minería, mujeres y hombres de países de América y Europa, teniendo como marco la Jornada Mundial de Oración por la Casa Común, nos hemos reunido en Bogotá 50 religiosos y laicos, para escuchar los gritos de la Madre Tierra, intercambiar experiencias de resistencia y alternativas al llamado “desarrollo” y para reflexionar sobre los desafíos que tenemos como cristianos frente a los múltiples problemas que sufren las comunidades afectadas por la minería.  Iniciamos nuestro encuentro con visitas a los departamentos de Tolima (Ibagué y Cajamarca) y Valledupar (Cerro Largo), donde operan las empresas Drummond y Anglo Gold Ashanti; dos de las múltiples zonas afectadas en territorio Colombiano por la minería a cielo abierto. A través de la observación y los testimonios escuchados pudimos constatar que los efectos nocivos de la mega minería atentan contra los derechos de la naturaleza por lo tanto se constituyen en un delito contra la humanidad.
 
·Nos preocupa la creciente criminalización y los asesinatos de quienes ejercen la defensa de los territorios, como es el caso de nuestra hermana Berta Cáceres, por quien exigimos Justicia y a través de ella pedimos por un mundo más justo para las mujeres, actores protagónicos en defensa de la vida y primeras víctimas del extractivismo. Somos conscientes que defender la Creación, en un sistema depredador cuyo fin máximo es el lucro y el dinero, es una acción que implica riesgo y peligro de muerte, pero nos anima el evangelio de Jesús, la encíclica “Laudato Si” y el espíritu de lucha de muchas comunidades afectadas por la minería y otras actividades extractivas.
 
·Exhortamos a las autoridades locales elegidas por la voluntad popular a apoyar las iniciativas en defensa de la vida. Nos alegra constatar que el Concejo Municipal de Cajamarca y el Alcalde de Ibagué consideran un compromiso ético con la ciudadanía el acompañamiento de iniciativas en defensa de la población y de la naturaleza.
 
·Llamamos a nuestras Iglesias a asumir un compromiso activo en defensa de la Casa Común por ser este un elemento constitutivo del ser cristiano. Alertamos a las organizaciones de la sociedad civil y a nuestra jerarquía eclesial sobre los mecanismos de cooptación que llevan a cabo las empresas y algunos gobiernos. Nos esperanzamos en la actitud de muchos Obispos, sacerdotes, pastores y laicos que escuchan los clamores de las víctimas en sus territorios y celebramos su compromiso con la vida.
 
·Saludamos al pueblo colombiano en sus esfuerzos por alcanzar la paz y poner fin definitivamente al largo período de guerra interna que sufrieron. La paz es el camino para seguir construyendo una Colombia más justa, equitativa y en armonía con la madre naturaleza.
 
Desde el espíritu ecuménico que nos anima, nuestra Red Iglesias y Minería, reafirma su compromiso de seguir apoyando a las pequeñas comunidades que son desplazadas y atropelladas en sus derechos más elementales. La experiencia nos demuestra que en ninguna parte del mundo la minería es una alternativa de desarrollo ni integral ni sostenible para nuestros pueblos.
Bogotá, 4 de septiembre, 2016
Red Iglesias y Minería
P. Dario Giuliano Bossi, Misioneros Combonianos, Rede Justiça nos Trilhos, Brasil
Claudia Andrea Huircan, Claretianos de la provincia San José del Sur, Argentina
Rodrigo de Castro Amédée Péret, Franciscans International, Brasil
Rosa del Valle Aráoz de Machado, Colectivo Sumai Kausay, Catamarca-Argentina
Dom André de Witte, Obispo de Ruy Barbosa, Comição de Pastoral da Terra - CNBB, Brasil 
Birgit Weiler, Teóloga de Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Perú
Monseñor Juan Carlos Barreto, Obispo de Quibdó, Colombia
Apolinar Flores Tococari, Centro de Ecología y Pueblos Andinos, Bolivia
Víctor Manuel Hirch, Vivat International, Argentina
Viviana del Carmen Vaca, Equipo Nacional de Pastoral Indígena –ENDEPA, Argentina
Stefan Reinhold, CIDSE, Holanda
Moema Marques De Miranda, Servicio Inter Franciscano de Justicia Paz y Ecología, Brasil
P. Nelson José Barrientos Chodiman, Diócesis de Copiapó, Alto del Cármen, Chile
Igor Guilherme Pereira Bastos, Movimiento Católico Mundial por el Clima, Brasil
Sandra del Carmen Ferrero, EDIPA, Hermanas de la Misericordia, Argentina
Alessandro Gallazzi, Teólogo, Asesor de la Pastoral de la Tierra, Brasil
Susanne Friess, MISEREOR, Alemania
Patrícia Generoso Thomaz Guerra, Conceição do Mato Dentro, MG-Brasil
Maria Angely Robles Carvajal, Iglesia Presbiteriana, Chile
César Eduardo Correa Valenzuela, Sociedad Misionera San Columbano, Chile 
P. Henry Ramírez Soler cmf, Misioneros Claretianos, Colombia
Carmen Alícia Amaya Rodriguez, Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz, Colombia
P. Jesús Alberto Franco Giraldo, Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz, Colombia 
Milton Fernando López Ruiz, Fastenopher, Colombia 
Martha Inés Romero Medina, Pax-Christi International, Colombia 
César Augusto Padilla Ormeno, Observatorio Conflictos Mineros América Latina, Chile
Alírio Cáceres, AMERINDIA, Colombia 
Mauricio López, Red Eclesial Panamazónica, Ecuador
P. Gregory Kennedy S.J. CLAR – CRC, Colombia
Milton Mariano Mejia Camargo, CLAI, Ecuador
Pedro Sánchez, SIGNIS ALC, Ecuador
Vidalina Morales de Gamez, Asociación de desarrollo económico social, El Salvador
Scott Wright, Interfaith Working Group on the Extractive Industries, USA
Carlos Alarcón Novoa, Organización de derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala
César Augusto Espinoza Muñoz, Misioneros Claretianos, Honduras
Pedro Landa Palma, Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación - ERIC, Honduras
Lupo Canterac Troya, Red Regional Agua, Desarrollo y Democracia, Piura-Perú
Pablo Arturo Sanchez de Francesch, GRUFIDES, Perú
Javier Rodolfo Jahncke Benavente, Red MUQUI, Perú
Dorothea Esther Winkler, Fastenopher, Suiza
Continúan firmas…


TEOLOGÍA

 

PERSPECTIVA ECUMÉNICA DEL PARADIGMA DE DESARROLLO- Análisis Biblio-teológico y desde el buen vivir- Milton Mejía Compilador

Historia Breve de la Teología de la Liberación (1962-1990)-  Roberto OLIVEROS

MAQUEO SJ

Otros textos:

Perspectivas y desafios hacía el Movimiento ecuménico

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